TODAS LAS CIUDADES / MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO, SALTA, ARGENTINA. (2014)

La imagen borrosa de una siesta veraniega en la ciudad es el ingreso a la obra reciente de Marcos Acosta, que poco a poco se aleja; dejando el fuera de foco de este acercamiento que no necesita más calidad para hacer evidente la sórdida calidez de una pileta, emplazada cual oasis, en el medio del gris ardiente del cemento. A partir de allí, sobrevolamos el paisaje que se divide entre registros urbanos y naturales, intervenidos por planos de colores que dejan al paisaje en un segundo plano de la imagen, tapados por las formas geométricas superpuestas. Otras generan diseños a partir del perfil de las montañas, los edificios y los escasos vacíos que se abren entre ellos: el cielo y el suelo van proponiendo una nueva espacialidad.

Ya en “Origen de la catástrofe”, la serie anterior que Acosta itineró por diversas ciudades del país, había un claro posicionamiento frente al avance del desarrollo posindustrial sobre la naturaleza: dominación, destrucción y onerosidad, tema de agenda climática mundial que cada vez nos afecta más directamente pero parecería aún difícil de abordar desde una posición crítica reflexiva: ¿Estamos entregados a la destrucción? ¿Es algo inevitable? ¿Podrán algunos sobrevivir a la escasez de recursos vitales? ¿Tiene sentido la superproducción a costa de la supervivencia de la especie humana? ¿Es esto solamente una representación? ¿La búsqueda de belleza lo justifica todo? ¿Creemos que esto no nos implica? Son preguntas que Acosta nos viene haciendo indirectamente desde un exquisito abordaje de la arquitectura y de la naturaleza a través de la pintura.

El notable talento de Acosta, desarrollado estratégica y prolíficamente desde los prematuros inicios de su carrera, nos encanta ya que logra sublimar lo que registra: el paisaje y la arquitectura son bellos en sí mismas y pueden convivir. Incluso interfiriéndose generan cierta belleza. Generando una doble lectura permanente, volviendo esta situación crítica en una experiencia altamente estética donde se invaden, se ubican, se articulan, se recortan por el gris de las piedras del río o siguiendo las estructuras de cemento, recuadros asimétricos que escinden y acentúan los planos de color.

 

Marcela López Sastre

Curadora M.A.C.